Hace unos cuantos años, en los inicios de lo que hoy conocemos como Animación Turística, la participación del cliente o espectador en la mayoría de los shows dentro del hotel era una de las situaciones más habituales. Concursos para elegir al cliente más simpático del hotel o para escoger la Pareja Ideal dentro de todas las parejas que nos visitaban llenaban las franjas de animación nocturna.
Se puede decir que el cliente no dejaba de ser el centro de atención tanto durante el día como durante la noche. Todo giraba a su alrededor y el/los animador/es debían, por decirlo de algún modo, a contribuir a exaltar esa imagen del cliente como centro del universo dentro de la instalación hotelera.
Sin embargo con el transcurso del tiempo las cosas han cambiado. No sabría decir a ciencia cierta cuándo empezó el cambio pero hoy en día ese visitante que antes era nuestra figura imprescindible ha decidido convertirse en un observador pasivo de la acción nocturna dentro de los hoteles. Es difícil hoy en día lograr que el cliente se involucre en las noches de participación como lo hiciese antaño, sobretodo el cliente anglosajón prefiere sentarse a disfrutar de una actuación más bien al estilo teatral que ver a sus coterráneos pelear con espadas de globos o caminar con un libro en la cabeza mientras el resto del público ríe.
Quizás influya que en esta sociedad actual de la belleza de imagen y la perfección del estilo la sensación de hacer el ridículo nos impide reírnos de nosotros mismos y de otros a la vez. De todas maneras está claro que hoy en día las cosas hay que hacerlas diferentes, hay que buscar soluciones para llenar ese vacío.
Muchos hoteles han optado por llenar este vacío con espectáculos externos mediante la contratación de empresas especializadas del sector que ofrecen una variedad amplia de temas. Romantic , Lanzarte, Benishow, etc. son algunos ejemplos de empresas dedicadas a la presentación de espectáculos a pequeña escala. Sin embargo otros han apostado por buscar personal cualificado capaz de realizar a un nivel aceptable espectáculos e integrarlo en los equipos de animación de los hoteles uniendo así dos conceptos, la animación tradicional y la especializada en entretenimiento teatral.
¿Cual es la mejor opción económica, asertiva y cuantitativa? Eso será otro escrito.
Un saludo cordial
Irving



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eso es verdad… pero sabes que, es porque ya hay una saturación de actividades. siempre es lo mismo: miss, mister, la pareja ideal. deberiamos crear nuevos juegos… o en todo caso, un listado de nuevas pruebas para cada juego. un mini manual al que acudir. una pareja que vuelve año tras año al mismo hotel o repite crucero se encuentra siempre con lo mismo. un abrazo.